Hay personas que llegan a consulta y me dicen:
«Sé que no debería preocuparme tanto, pero no puedo evitarlo.»
Y entiendo perfectamente lo que quieren decir.
Porque la ansiedad no siempre se siente como un pensamiento.
A veces aparece como un corazón acelerado.
Como tensión en el cuerpo.
Como dificultad para dormir.
Como esa sensación de que algo malo está a punto de ocurrir aunque no sepas exactamente qué.
Y otras veces aparece simplemente como una mente que no consigue descansar.

¿Qué tiene que ver la hipnosis con la ansiedad?
La hipnosis clínica puede utilizarse como una herramienta dentro de un proceso terapéutico para trabajar la relajación, la atención y determinadas respuestas emocionales.
La evidencia disponible indica que la hipnosis puede ser especialmente interesante cuando se combina con otras intervenciones psicológicas, en lugar de entenderla como una solución aislada.
En consulta, uno de los objetivos puede ser ayudarte a reconocer qué ocurre en tu cuerpo y en tu mente cuando aparece la ansiedad.
Porque cuanto más comprendes tu propia respuesta, más herramientas tienes para comenzar a manejarla.
No todo pensamiento merece tu atención
Imagina que tu mente fuera una radio.
Durante todo el día está emitiendo pensamientos:
«¿Y si pasa algo?»
«¿Y si me equivoco?»
«¿Qué van a pensar de mí?»
«¿Y si no puedo?»
El problema no siempre es que aparezcan esos pensamientos.
El problema es cuando empezamos a creer que cada pensamiento es una realidad.
Una herramienta sencilla que puedes practicar es cambiar:
«Algo malo va a pasar.»
por:
«Estoy teniendo el pensamiento de que algo malo podría pasar.»
Parece un pequeño cambio, pero crea cierta distancia entre tú y el pensamiento.
Cinco cosas que recomiendo cuando aparece la ansiedad
1. Camina.
No necesitas hacer una hora de ejercicio. Sal durante 10 o 15 minutos y camina prestando atención a tus pasos y a tu respiración.
2. Haz ejercicio regularmente.
Correr, nadar, montar bicicleta, entrenar en el gimnasio o simplemente caminar pueden formar parte de una rutina saludable para el bienestar emocional.
3. Reduce la sobreestimulación.
Si estás constantemente saltando entre redes sociales, noticias, mensajes y trabajo, dale también descanso a tu mente.
4. Respira más lentamente.
Cuando estés alterado, intenta hacer respiraciones lentas y cómodas, sin forzarte.
5. No te aísles.
Hablar con alguien de confianza puede ayudarte a salir del ciclo mental en el que estás atrapado.
Y recuerda esto
No necesitas eliminar completamente la ansiedad para empezar a vivir mejor.
El objetivo no es convertirte en una persona que nunca siente miedo o preocupación.
El objetivo es aprender que puedes sentir ansiedad sin permitir que ella dirija toda tu vida.
Y si sientes que la ansiedad está interfiriendo seriamente con tu trabajo, tus relaciones, tu sueño o tu vida cotidiana, buscar ayuda profesional es un paso importante.
