Hipnosis clínica: ¿Qué es realmente y cómo puede ayudarte?

Hay una palabra que todavía genera muchas dudas cuando la mencionamos: hipnosis.

Algunas personas imaginan a alguien moviendo un reloj de un lado a otro mientras otra persona pierde completamente el control. Otras piensan que durante la hipnosis podrían contar secretos que no quieren contar o hacer cosas en contra de su voluntad.

Pero la hipnosis clínica no tiene nada que ver con eso.

La hipnosis utilizada con fines terapéuticos es una herramienta que puede utilizarse dentro de un proceso de acompañamiento psicológico y emocional. Busca facilitar un estado de atención y concentración en el que la persona puede trabajar determinados pensamientos, emociones, sensaciones y patrones de comportamiento.

Y quiero comenzar aclarando algo que considero fundamental:

Durante una sesión de hipnosis no dejas de ser tú.

Sigues escuchando, pensando y tomando decisiones.

Entonces, ¿qué ocurre durante una sesión?

Cuando entramos en un estado de relajación profunda, nuestra atención puede dirigirse hacia nuestro mundo interior de una manera diferente.

Es parecido a esos momentos en los que estás leyendo un libro y de repente te das cuenta de que llevas varios minutos completamente concentrado y has dejado de prestar atención a lo que ocurre alrededor.

La hipnosis clínica utiliza esa capacidad natural de concentración para trabajar determinados objetivos terapéuticos.

Puede utilizarse como complemento en procesos relacionados con ansiedad, algunos miedos y fobias, hábitos, autoestima, estrés, dolor y otros problemas emocionales. La investigación científica continúa estudiando sus aplicaciones y sus límites.

La hipnosis no hace el trabajo por ti

Esta es quizás una de las cosas que más me gusta explicar a las personas que llegan a consulta.

Yo puedo acompañarte.

Puedo ayudarte a observar aquello que estás viviendo desde otra perspectiva y ofrecerte herramientas.

Pero el proceso también necesita de ti.

No existe una sesión mágica después de la cual todos los problemas desaparecen.

La transformación normalmente ocurre cuando comienzas a comprenderte, a cambiar pequeñas conductas y a relacionarte de otra manera contigo mismo.

¿Qué puedes comenzar a hacer desde hoy?

No necesitas esperar a una sesión para empezar a cuidar tu mundo emocional.

Puedes comenzar con algo muy sencillo:

1. Dedica 10 minutos al día a estar contigo.
Sin teléfono, sin televisión y sin intentar resolver nada. Simplemente observa cómo te sientes.

2. Escribe lo que estás sintiendo.
No necesitas escribir bonito. Puedes comenzar con una pregunta:

¿Qué estoy sintiendo realmente en este momento?

3. Observa tus pensamientos sin creer automáticamente en ellos.

Que tu mente diga «no puedo» no significa necesariamente que no puedas.

4. Muévete.
Caminar, bailar, correr, hacer ejercicio o simplemente salir de casa puede ayudarte a romper ciclos de pensamientos repetitivos.

5. Pide ayuda cuando la necesites.

Buscar acompañamiento no significa que seas débil. Significa que has decidido no seguir cargando solo con aquello que te está haciendo daño.

Una última reflexión

Quizás llevas mucho tiempo intentando cambiar algo en tu vida desde la fuerza.

Quizás has dicho:

«Tengo que dejar de pensar así.»

«Tengo que ser más fuerte.»

«Tengo que superar esto.»

Pero a veces no necesitamos luchar más contra nosotros mismos.

Necesitamos comprendernos.

Y ese puede ser el comienzo de un cambio mucho más profundo.

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